Asombrados por su pacífico reposo en los cielos, los hombres han dado a la Luna el epíteto de trono de los dioses y han prosperado por medio de la recolección de la energía de ese cuerpo celeste.
Hasta que un día...
Un pérfido ejército encadenó a la Luna y la ató a la superficie de la tierra, provocando que la vida del planeta se escapara poco a poco a través de sus heridas. Los territorios encadenados se volvieron páramos yermos y la gente, antaño optimista, ahora vivía a la sombra del miedo. Los responsables del sufrimiento del mundo eran el Caballero de la Zozobra y su horda de desalmados, la Orden de las Cadenas.
En lo más profundo de un bosque se haya una de las prisiones de la Orden. Ahí, tras las rejas, se encuentra un joven llamado Capell. Sus captores lo llaman “el Libertador”, aunque él no entiende por qué le han dado tal apelativo. Pero el tercer día de su cautiverio es rescatado por una joven audaz llamada Aya. Ella es parte de un pequeño grupo de valientes guerreros que se han unido bajo el estandarte de Sigmund el Libertador y cuyo objetivo es librar al mundo de la opresión de la Orden.
Al conocer a Sigmund, Capell se asombra al encontrarse cara a cara con un hombre idéntico a él. Este encuentro cambiará la vida de Capell para siempre y decidirá el destino del mundo.

